Estas historias han sido recogidas en la fuente del pie de este artículo,por mi hija,ya que nuestros gatitos están tristes,al igual que yo,ya que se ha apagado hoy día 5- 7- 2012 una estrella refulgente.Mi Bombina,mi reina de la casa.
( En la foto a la izquierda,se pueden ver a Perlito con Rosito a su derecha que murió el día 28-5-2010 y más abajo se puede ver a mi Bombitina,nacida aproximadamente el día 28-8-2008 y muerta el día 5-7-2012.Descansad en paz,mis reyes...)
( Mi Ares conoció a los tres...)
Mi Ares,mi gatito,ha tenido que soportar la muerte de dos de sus amigos: Rosito (28-5-2010)y Bombina.( Ya que él vino un tiempo después de la muerte de Perlito).
( Rosito)
(Perlito)
( Perlito y Rosito juntos).
Recuerdo la venida a casa de mi pequeñina. Mi marido,al ir a su trabajo,la había visto un día vagando por el barrio cercano al mío, rodeada de basuras y de perros que les azuzaban los indeseables de siempre.Ese habría sido su corto y cruel futuro,cuando mi marido me avisó de que me la iba a traer.Era muy graciosa,porque cuando él la recogió,era un bebé destetada,pero muy arisca y venía en la furgoneta de la empresa entre los pies de mi marido,que a duras penas pudo conducir,para hacer un alto en el trabajo y traérmela.
( Mi Bombina,recién lavada y sequita ).
Las pasamos canutas mi hija y yo para lavarla y mirar si tenía parásitos ,gracias a Dios no tenía ninguno,pero no quedándonos tranquilas,decidimos pedir una cita al veterinario,para que la mirara bien,tanto por dentro ( por si tenía parásitos internos),como por fuera,por si se nos había pasado alguno por alto.
Una vez seco el pelaje nos dimos cuenta de que era preciosa y cuando creció lo suficiente nos dimos cuenta encima de que era de raza mushkin,una raza dificil de encontrar si no es en un criadero.
Le costó hacerse a nosotros,era normal teniendo en cuenta la vida que había llevado hasta que mi marido la recogió.Venía con el rabito algo roto interiormente,pero el veterinario nos dijo que al ser pequeña se le soldaría solo,eso si, debíamos de hacerle sus revisiones.
Al princípio, Rosito la veía como una rival,sin embargo su hermano Perlito la acogió como una hija y se peleaba con su hermano para defenderla,mientras Rosi,sólo buscaba el momento para hartarla de sus famosas " yoyas",pero ella no se quedaba atrás...aunque era una miseria,tenía y tuvo en toda su vida,unas agallas de narices.
( Bombina de pequeña,durmiendo abrazada a Perlito que la mira amorosamente.)
Cuando murió Perlito,se sumió en una depresión,al igual que Rosito,por lo que creo que eso mismo hizo reforzar los lazos y entre los dos se ayudaron y Rosito la tomó en protección,al igual que hizo su hermano.
Poco después, íbamos mi hija y yo camino a casa,tras recogerla del instituto y nos vimos una pelusita negra en una cajita de zapatos y un cartelito que ponía : " Damos gatitos gratis" . Una parejita de chavales jóvenes,estaban aguantando el calor,todo por no dejar solito al último gatito que les quedaba,para que no tuviera mala vida como callejero.Habían salvado una camada de gatitos de la basura y se los llevaron al campo,para que la gatita de ellos les amamantara lo suficiente para salir adelante y poder darlos en adopción,como así lo hicieron y también así,fué como llegó mi Ares a casa.
( Mi Ares recién lavado).
Lo lavamos,como a Bombina y ésta última,también le hacía a Ares lo que le hacía a ella Rosito en sus princípios,lo hataba de " yoyas" pero enseguida se hicieron amigos.
Crecieron juntos y al menos,esto ayudó mucho ,tanto a Rosito,como a Bombina,para poder quitarse la depresión por la muerte de mi Perlito.
Más tarde,nos dimos cuenta de que Ares estaba malito con asma, pero está controlado perfectamente por mi actual veterinaria que es un cielo y la que le detectó a Bombina en una revisión,lo de su soplo bastante serio en el corazón y le puso su tratamiento,aunque ya se sabe,todos tenemos nuestro día desde que nacemos...
La felicidad no puede ser ser eterna en este mundo y pasado un tiempo murió Rosito.Ahora eran Ares y Bombina los que tuvieron la depresión,nada recomendable,teniendo en cuenta las enfermedades de ambos.
Pasado un tiempo prudente,decidí adoptar a dos gatitos más,hermanos de camada como Perlito y Rosito,que si no los llego a doptar,también habrían tenido que subsistir en la calle,con los peligros que ello conlleva.Mi Simba y mi Syra.
( Mi gato Simba)
( Mi gatita Syra)
Ahora también son ellos los que lo pasan mal,yo por mi parte,estoy verdaderamente destrozada,mis gatitos son mis hijos.Bombina estaba jugando y de repente oí unos jadeos y cayó de lado en el suelo,bajo mi cama,enseguida la recogí y la puse encima de mi lecho ,haciéndole la maniobra de Heimlich,boca a boca....etc...pero mi pequeña murió en mis brazos...la abracé y llamé a mi marido que estaba ausente.
Enseguida vino,la arropamos en una mantita y la metimos en una bolsita para enterrarla en el mismo lugar donde estaban descansando sus otros dos hermanos.Ya no oiré sus finos y gráciles maullidos,con los cuales me iniciaban una conversación interminable...
ya que al reirme,ella me seguía haciendo monerías y maullándome...
ya no tendré que reñirle cariñosamente cuando me tomaba mi café y venía a ver si podía darle en una cucharita algo de leche condensada.
Ya no la veré donde solía estar en el salón o por la noche acurrucadita en mi cama...cruzó el arco iris,ahora está en el paraiso con Dios,en donde no hay enfermedades ni desdicha.
Allí no tendrá que hacerse revisiones de su corazoncito,el cual venía dañado desde el nacimiento,con un soplo.
Mi querida reina de mi corazón,allá donde tú estés con tus hermanitos,que sepas,que tanto tú,como en su tiempo,ellos dos,se habéis llevado parte de mi corazón y de mi alma,los cuales no estarán completos hasta que no vaya a reunirme con vosotros.
Esperadme,yo jamás os olvidaré y estoy segura de que vuestros hermanitos tampoco,aunque el dolor por estas separaciones se haga más leve con el tiempo,pero jamás se extinguirá.Os añoraremos siempre.
La historia de Jazz
Por la Sra. Ruth Trebilock
Hace 6 años adopté a Mojo y a Jazz. Aunque eran de camadas distintas, habían vivido juntas durante un año y medio desde que eran gatitas. Mi marido es militar y nuestras gatas han viajado con nosotros por Europa, Cornualles y Belfast. Siempre estaban juntas, fuese en casa o en sus visitas a la guardería.
Las dos gatas tenían caracteres muy diferentes. Mojo era el tipo de gato muy sociable, que le encanta estar en brazos y se adapta a cualquier situación sin problemas. La apodábamos “el lagarto al sol”, lo que más le gustaba era estar tumbada en cualquier lugar de la casa y se llevaba estupendamente con los niños. Su idea del cielo era un lugar donde te acarician y te hablan todo el tiempo. Casi nunca salía a la calle.
Jazz en cambio podía ser bastante arisca en ocasiones. Si te acercabas a ella y no estaba de humor te arañaba. No le gustaban en absoluto los niños, y siempre que había alguno de visita se escondía todo el rato en el piso superior. Siempre estaba fuera, cazando y acechando y eludiendo la presencia de personas (incluyéndome a mí). Cuando estaba en casa defendía su territorio de manera vigorosa, saltando a la cabeza de quien intentase subir las escaleras. La única cama sobre la que dormía era la mía, y esto solamente cuando mi marido estaba dormido. Si estaba despierto le mordía los pies y se sentaba sobre su cabeza!.
Unos meses después de haber sido trasladados a Salisbury desde Belfast, Mojo fue atropellada por un coche y murió. Subí su cuerpo al piso de arriba para que Jazz pudiese despedirse de su amiga.
A diferencia de otras ocasiones, Jazz estaba sentada esperándome en lo alto de las escaleras – algo que nunca había hecho en todo el tiempo que nos habíamos conocido. La acaricié mientras ella olisqueaba a Mojo. La golpeó con la pata y saltó sobre ella, a continuación se echó atrás. Cuando mi marido empezó a cavar la tumba de Mojo, ella se escondió en el armario del piso superior. La llamé a la hora habitual de su cena y paseo para ir a cazar y al baño. No la encontramos en ninguna parte. Más tarde la encontré sentada sobre a tumba de Mojo en el jardín trasero. Durante una semana se sentaba cada día sobre la tumba de Mojo – lloviese, hiciese granizo o luciese el sol; y no quería comer. Bebía un poco antes de regresar a velarla de nuevo, como si estuviese montando guardia en la tumba de Mojo.
Tras una semana aproximadamente Jazz regresó al interior de la casa, pero no se parecía en nada a la antigua Jazz. Inspeccionó todos los lugares favoritos de Mojo. Esta actividad se convirtió en un ritual para ella. Nunca volvió a subir al piso de arriba para estar sola, solo lo hacía si había alguien de la familia. Pasaba la mayor parte del tiempo bajo la mesita del café, en el piso de abajo.
Solo se iba a la cama cuando nosotros también lo hacíamos, y no quería entrar en nuestro dormitorio. Aunque sus hábitos alimentarios poco a poco volvieron a la normalidad, desarrolló la costumbre de gritar y arañar sobre la tumba de Mojo. Pensando en la posibilidad de mudarnos en un futuro, desenterramos el cadáver de Mojo y lo incineramos, para que siempre pudiese estar con nosotros. Desde este momento, Jazz dejó de sentarse sobre la tumba. Su antigua manera de ser, siempre evitando a la gente, cambio por completo; ahora constantemente está alrededor de mis pies, pidiendo ser cogida en brazos. Así como antes nunca se hubiese acercado a menos de 2 metros de una persona, ahora está siempre que es posible sentada en nuestras rodillas, pidiendo mimos. Cuando tenemos visitas, siempre quiere que la acaricien y aunque no se queda mucho rato, la diferencia con su comportamiento anterior es asombrosa.
Honey: un caso de dolor ante la muerte de un compañero felino
Por Hilary Schrafft
Honey siempre fue una gata muy cariñosa. Su comportamiento cambió cuando se tuvo que realizar la eutanasia a su compañero blanco y negro de 14 años, Marmite. Este se encontraba en la fase terminal de un fallo renal crónico. A partir del día en que Marmite no regresó nunca más a casa, Honey se sentó en el que había sido su árbol favorito del jardín de entrada de la casa. Solo entraba cuando la tomaban en brazos para llevarla a comer. En estas ocasiones parecía nerviosa y no dejaba de mirar hacia todos lados. Al cabo de un rato empezaba a gruñir a su dueño cuando este se aproximaba. El veterinario le realizó una revisión para comprobar que no sufría ninguna enfermedad. Al finalizar el examen determinó que probablemente se encontraba sola después de perder a su compañero, y les sugirió que adoptasen un gatito macho.

Honey al principio mostró curiosidad por el gatito nuevo, pero al poco tiempo lo rechazó completamente. La familia adoptó un nuevo gatito para mantener al primero ocupado y evitar que Honey se sintiese estresada. Inicialmente esto pareció funcionar, pero transcurridas 2 semanas Honey pasaba todo el tiempo fuera de casa, incluso cuando el tiempo era más frío y húmedo. El veterinario les sugirió que se pusiesen en contacto con Lorraine Spencer, una enfermera veterinaria que dirige un centro de acogida para gatos llamado Devizes Kats and Kits, para que les aconsejase cómo afrontar la situación. Su recomendación fue que dedicasen un tiempo “especial” a estar con Honey exclusivamente, para estrechar de nuevo su relación. A pesar de que siguieron este consejo, el comportamiento de Honey no cambió. Entonces les sugirió que quizás la mejor opción para intentar ayudarla era buscarle un nuevo hogar.
Honey entonces se trasladó a nuestra casa, donde tuvo que convivir con una gata, que era joven y de color blanco y negro. Es importante resaltar que durante varios meses Honey nunca ronroneó o hizo ningún tipo de vocalización. Tampoco le gustaba que la tocasen, aunque le gustaba estar siempre cerca de mí o de mi pareja. Teniendo en cuenta cuál había sido su comportamiento anterior, pareció adaptarse relativamente bien. Aunque los dos gatos se toleraban, no se estableció ningún vínculo especial entre ellos.
La situación cambió cuando, cuatro meses más tarde, adoptamos otros dos gatos. De forma inmediata Honey se sintió muy unida a Max, un macho blanco y negro, que pareció convertirse en el sustituto de Marmite. Pasaban mucho tiempo juntos, jugando y durmiendo uno a lado del otro. Desgraciadamente, su comportamiento agresivo continuó a aparecer frente a Bonnie, la otra gata. Un año y medio más tarde, Honey parece mucho más contenta. Su comportamiento agresivo todavía se produce en alguna ocasión, pero con menor frecuencia y ella parece mucho más segura de si misma. Se ha vuelto mucho más cariñosa con los seres humanos, y ronronea y vocaliza a menudo.
¡ Que dolor se puede llegar a sentir cuando se pierde a una mascota,ese-a amigo-a a quien tanto amas! Hay gente,que por miedo a encariñarse demasiado con su animalito,prefieren no adoptar,para no sentir el terrible dolor de la pérdida .
Les comprendo perfectamente porque se pasa muy mal,pero les animo a que adopten,aunque sea tras pasar el dolor de la pérdida de otro amigo que se fué,no tengan miedo,ya que la vida es así de dura y quizá el amigo que se fué, desearía que salváseis a otro animalito como lo hicísteis con él.
En mala comparación es como el viudo-a que no se quiere comprometer ni tener otra relación por el dolor que sintió por el amor que se fué ( en el caso de que fuera un amor muy grande entre la pareja).Por suerte o desgracia la vida sigue,por ello no vamos a ser infieles a la memoria del ser amado,ya que éste seguirá con nosotros hasta el final de los días y nos reuniremos juntos de nuevo en la presencia de Dios Todopoderoso.
Fuente de las experiencias reales de los otros gatitos: http://www.fabcats.org/gemfe/articulos/el%20proceso%20du%20duelo%20en%20el%20gato.html